El crimen de la cumbia


Un paralelismo que no pude desarrollar en el ensayo y quiero señalar brevemente es cómo tanto en el tango como en la cumbia villera la primera documentación que se produce sobre el género es a partir de discursos criminalísticos. Sólo un tiempo después (cuando el sistema pudo desajustar sus elementos más disruptivos) nace sus interpretaciones inclusivas. Este desajuste en el caso de la cumbia villera tiene dos intervenciones: una estatal que lo censura y otra comercial donde las discográficas hacen proliferar bandas que promueven los sentidos más obvios del género. En el tango también se puede rastrear este doble juego censor estado / mercado.
En ambos géneros, los discursos hegemónicos centraron su censura al lenguaje como si descubrieran ahí el nudo político al cual atacar. El informe de palabras que aparecen en “El dialecto de los ladrones” (1878) puede ser leído en paralelo al documento de julio de 2001 del COMFER que promueve la prohibición de la cumbia villera. En este documento hay un listado que resalta las palabras por las cuales la cumbia villera sería sensible a ser censurada. Cito in extenso porque es un documento que en su ridícula pretensión censora bordea el logro literario:

Glosario:
• Bajar: matar.
• Bajón: mal momento, síndrome de abstinencia.
• Bicho: pastilla de éxtasis.
• Birra: cerveza.
• Cannabis: marihuana, porro, yerba, caño, María, María Juana, Mary Jane, falopa, ama,
Ramón, boom, pot.
• Caño: arma de fuego, cigarrillo de marihuana.
• Careta: el que se abstiene de consumir.
• Cocaína: merluza, merca, lady, dama, polvo blanco, piedra, Blanca Nieves.
• Champú: champán.
• Descontrol: sinónimo de un situación de diversión exacerbada por el consumo de alcohol o
drogas que en algunos casos se presenta con fiesta de fondo.
• Descartar: deshacerse de un arma.
• Duro: calificativo que designa el efecto de rigidez muscular producido por el consumo de cocaína.
• Éxtasis: bicho, pasta.
• Faso/alto faso: cigarrillo de marihuana.
• Flashar/flashear: efecto que produce la droga.
• Fernando: trago que surge de la mezcla de fernet y una gaseosa cola.
• Fierro: arma de fuego.
• Fija: situación "ideal" para cometer un delito.
• Guardado: preso.
• Jalar: aspirar.
• Lancha: patrullero.
• La yuta: la policía.
• Limado/quemado/volado/fumado: acepciones ligadas al empleo de estupefacientes.
• Línea: modalidad empleada para distribuir el polvo de cocaína para su posterior inhalación.
• Merluza/merca: cocaína.
• Pasta: hipnótico, barbitúrico, sedante, pastilla de éxtasis.
• Pila/de la cabeza: estar drogado.
• Ran: abreviatura de "Poxi-ran", pegamento que se inhala y tiene un efecto alucinógeno.
• Rati /Yuta: policía.
• Ratón: injusto, egoísta.
• Rescatar: salir del síndrome de abstinencia.
• Salir de caño: portación de armas con fines delictivos.
• Trapo: bandera.
• Tirar humo: fumar un cigarrillo de marihuana.
• Vitamina: cocaína.

El informe pareciera querer convertirse en su propia parodia en el uso estereotípico de las rotulaciones negativas sobre el mundo popular y el lugar del censor estatal. Pero el cierre logra el hipérbole barroco cuando, tal como a fines del siglo XIX el mundo popular era pensado en categorías puramente patológicas, el documento censor es firmado por “Grupo de Investigación: Sustancias Tóxicas” coordinado por Andrea Wolff, Verónica Salerno y Paola Ramírez Barahona.

En "Las patas en las fuentes: un ensayo meta-bibliográfico", Parte de guerra. Indios, gauchos y villeros: ficciones del origen [Eme, 2016]

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